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PERRO LADRANDO A SU AMO – Javier Sánchez

jueves, 14 de febrero de 2019



«Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?

Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen.» 




¡SIGO VIVA! Hace más de dos meses que no paso por el blog. Lo último que supisteis era que estábamos buscando nuevo piso, y que la cosa iba fatal. Finalmente encontramos una casa que nos encajaba en todo, pero cuando entramos el primer día para instalarnos, nos encontramos con un nivel de asquerosidad que prefiero no relatar. Solo os diré que han sido dos meses de pura ansiedad y estrés, que me hna llegado a afectar a nivel físico y mental. No es que la casa estuviese sucia, que también, el problema es que hemos tenido que hacer un millón de cambios (pintar, lijar, desinfectar…) Una odisea que por suerte ha llegado a su final, dejando como resultado una casa monísima que ya siento como mía. 

Antes de este parón lector obligatorio, me llegó a casa esta novela de la mano de Javier Sánchez, un viejo conocido del blog al que guardo mucho cariño. Cuando se puso en contacto conmigo para ofrecerme esta novela no dudé ni un instante ya que Manual de pérdidas, si anterior obra, me dejó con muy buen sabor de boca, y me podía la curiosidad de ver que nos tenía preparado en esta ocasión. Solo os adelantaré que a pesar de que me sumergí en ella con algo de recelo por lo que podría encontrarme, no me decepcionó para nada esta radiografía de lo peor de la sociedad.

Si algo caracteriza a Javier es el uso que hace de las clases marginadas de la sociedad, para mostrar la cara menos amable del mundo en que vivimos. Son relatos crudos que reflejan el malvivir (o sobrevivir) de un sector, y la venda que nos autoimponemos quienes gozamos de una vida más tranquila. Este mirar para otro lado, está muy presente en esta novela y es algo que valoro especialmente, ya que el autor hace una crítica feroz a la falta de humanidad que nos caracteriza. Lo que más me gusta es que Javier podría quedarse ahí, pero en lugar de eso, cimenta el relato sobre temas como el odio, la violencia de género, la xenofobia, la corrupción urbanística (desahucios, fondos buitres…) o el abandono a la tercera edad. Estos temas van sucediéndose en el relato a medida que aparece cada uno de los personajes, conformando la historia, sin que el lector sea consciente de ello.


La trama se va desarrollando en torno a la aparición de los diferentes personajes que componen la novela. En un primer momento todo parece inconexo, y puede resultar algo lioso, pero por suerte, esto es algo que dura poco, ya que rápidamente se comienzan a entrelazar las historias de los personajes, creando una crisálida de personas que comparten un hilo conductor. Todas las historias están bien estructuradas y tienen su relevancia en la novela. Algunas tienen más peso que otras, pero existe un equilibrio que hace que aunque dos historias sobresalgan indudablemente, el resto no pierda interés. No quiero hablar mucho al respecto pero Eduardo es ese hilo conductor del que os hablaba, y su historia con Casilda es lo que marca la diferencia.


La narrativa de Javier es delicada y poética, logrando enganchar a pesar de que el lenguaje no sea tan coloquial como muchos esperarían. Es cierto que no es una manera de escribir que guste a todo el mundo por lo depurado y adornado de su estilo, pero ese no es mi caso. Su delicadeza al narrar temas de gran calado, logra enganchar, haciendo que las 198 páginas que conforman la novela, vuelen en cuestión de horas. Esto ocurre gracias a una narración ágil y amena, que va llevándote de una historia a otra en cuestión de segundos, logrando transmitir lo que siente cada uno de los personajes, y haciendo empatizando con muchos de ellos.


Los personajes son reales y complejos, con sus luces y sus sombras. Todos se encuentran en una lucha constante entre lo que son, lo que quieren ser y la imagen que el mundo ve de ellos. En su anterior novela me encariñé mucho de Abdón, y en esta ocasión ha sido Casilda la que me enternecido. Ella representa a muchas mujeres de su generación que fueron víctimas de la violencia de género, y que por ello fueron, en cierto modo, excluidas. Vive sola y marginada, acompañada únicamente de su mundo interior y de un montón de basura a la que se aferra. Eduardo es el reflejo de jóvenes que se ven envueltos en un mundo en el que desentonan pero por el que se dejan llevar para sentirse parte de algo. Siente el rechazo que experimentan los demás al verle, y el miedo que genera por su aspecto, cosa que le causa una insatisfacción absoluta ya que el rechaza la violencia que predomina en su grupo. La relación que acaba uniendo a ambos, me pareció muy entrañable y empática, a pesar de que los motivos de él sean de dudable moralidad.


Historias bien contadas, temas necesarios y actuales, personajes introspectivos y complejos. Poco más puede decirse de esta novela que no sea que os la recomiendo sin dudar.
 

MANUAL DE PÉRDIDAS – Javier Sachez García

miércoles, 31 de mayo de 2017




«En "Manual de pérdidas" se cuenta el último acto bibliófilo de un profesor de Historia jubilado consciente de que va a perder cuanto ha leído por culpa del alzhéimer: un itinerario de gratitud por diversos lugares con destino en todos aquellos que en un momento de su vida le regalaron un libro. 

El propósito es devolver el objeto, lo que revierte su función primigenia: si con el regalo quien da logra que su recuerdo habite en quien lo recibe; con la devolución, el proceso se invierte ahora el dador pasa a ser quien fue receptor y el recuerdo sigue el mismo trayecto.
» 





¡Buenas tardes de miércoles bonicxs! Hoy voy con el tiempo bastante justito pero como lo prometido es deuda, y hace apenas una semana que os prometí publicar los miércoles, no hubiese estado bonito, faltar a mi palabra tan pronto. Para el día de hoy os tengo preparada la reseña de una de las colaboraciones que se fraguaron durante el mes de Mayo. A principios de mes, Javier se puso en contacto conmigo para ofrecerme reseñar su novela, y pese a que la temática no encajaba del todo con la dinámica del blog, decidí darle una oportunidad por su entusiasmo y lejana cercanía. Solo os voy a adelantar que a día de hoy no me arrepiento para nada de haber aceptado adentrarme en la enternecedora historia de Abdón. 

Abdón, un profesor de historia jubilado, comienza a sufrir leves pérdidas de memoria. Lo que en un principio son casos aislados, acaba convirtiéndose en algo más frecuente, desencadenando en un principio de Alzheimer. Abdón al ser consciente de las consecuencias que va a acarrear la enfermedad en su capacidad física y mental, decide emprender un viaje en el que tratará de devolver los libros que durante sus setenta años, le fueron regalando personas que de alguna manera, marcaron su vida. Este viaje no le realizará solo, lo hará junto a su hija Virginia, quien utilizará el viaje para aprovechar al máximo los últimos momentos junto a su padre.

Parece obvio decir que la trama principal de la novela es el viaje en sí, pero creo que hablar así de esta novela, sería banalizar todo lo que contiene entre sus páginas. Esta es una novela que habla de una enfermedad dura, pero que a pesar de todo, nos muestra la parte más humana, aunque también la más egoísta, de la misma. La idea del viaje como vía para relatar la vida del personaje es un recurso muy llamativo, que hace que sea muy fácil adentrarse en la historia, eso es cierto, pero sin duda lo mejor de la novela es todos los temas que trata sin que el lector apenas sea consciente. Miedo, ansiedad, amor, amistad, eutanasia, son algunos de los aspectos que nos vamos a encontrar en esta historia.


La manera de escribir del autor es exquisita. Con su prosa poética es capaz de transmitir todo aquello que describe, haciendo que el lector sea capaz de imaginar aquello que Abdón ve, pero también de sentir todo el miedo y la ansiedad que experimenta. La historia se divide en tres partes claramente diferenciadas. En la primera parte conocemos a un protagonista receloso, poco afable y muy egoísta. Aquí veremos cómo comienzan a aparecer los primeros síntomas de la enfermedad. La segunda parte se centra en el viaje que realizarán Virginia y Abdón, e iremos conociendo secretos y hazañas de nuestro protagonista. En la última parte veremos el estado en que la enfermedad deja a Abdón y su desenlace.


Algo que me gustó mucho fue que el autor juega continuamente con el tiempo, entremezclando hechos del pasado con hechos del presente. Es algo que da mayor profundidad a la novela y que nos permite conocer mejor la vida del personaje principal, permitiéndonos comparar a la persona que fue con aquella en la que la enfermedad lo va convirtiendo.


Por desgracia he vivido el Alzheimer muy de cerca, y por ello al comenzar a leer la historia de Abdón y ver cómo iban apareciendo los síntomas de la enfermedad, me hacía recordar aquello con lo que yo tuve que convivir. La manera en la que el autor es capaz de ir plasmando la evolución propia de la enfermedad me ha parecido impecable. No tanto por lo exhaustivo, que también, sino más bien por ser capaz de mostrar ambas perspectivas, la de la persona que debe hacer frente a la propia enfermedad, y la de los familiares. Algo que debo resaltar es el final. Sin grandes dramas, sin dobleces, sin remordimientos. El autor es capaz de coger un tema que muchos rechazan y que genera una gran controversia en la sociedad española, y sin darle el protagonismo que cabría esperar, lo plasma. Yo solo puedo darle las gracias por ese final, porque en muchos casos, nos olvidamos de que “para haber vivido con dignidad, hace falta morir con dignidad.” 



En definitiva, Manual de perdidas es una de esas novelas a las que merece la pena dar una oportunidad. Una novela corta que se lee en un suspiro y que a pesar de su corta extensión, es capaz de relatarnos una historia bonita, dura y real.