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# NO SIEMPRE ESTOY BIEN
viernes, 10 de marzo de 2017
Como muchos ya sabréis, hace unos días una conocida autora decidió crear un hilo en twitter en el cual trató de mostrar cómo a causa de una enfermedad mental, no siempre estaba bien (hilo de Iria). Aprovechó también para hacer una crítica feroz a la estigmatización que existe en la sociedad sobre la enfermedad mental, pero esto lo dejo para otra reflexión. Yo no tengo una enfermedad mental. No sufro ansiedad ni depresión, pero lo he vivido en cierto modo y necesito vomitar aquí mi experiencia. Sin florituras, ni frases bonitas, ya que puede que nadie se pare siquiera a leer esto, pero aun así es lo que mi cabeza y en especial mi corazón han decidido contar.
Hace un año y medio me diagnosticaron Hipertiroidismo autoinmune por enfermedad de Graves Basedow. Antes de que nadie me juzgue, no, no me he vuelto loca, sé que esto no es una enfermedad mental pero lo que seguro que muchos no sabéis, al igual que no lo sabía yo en su momento, es que este tipo de enfermedades hormonales, conllevan una serie de desajustes emocionales que a fin de cuentas pueden desembocar en un problema mental. Al poco de comenzar a medicarme pasé por una depresión sin apenas ser consciente. La chica que siempre tenía una sonrisa preparada. La que siempre estaba de fiesta. La que valoraba todo lo que la rodeaba. La que disfrutaba con su familia y su pareja. La que siempre había sabido disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Esa chica de la noche a la mañana desapareció. En cierto modo, por unos meses simplemente, murió(metafóricamente hablando claro).
Comencé a volverme una persona apática, a no querer salir de casa, a no querer hablar con nadie, a no querer leer. Me veía fea, gorda y absurda. Me volví celosa, irascible y todo lo que los demás me decían, era un ataque frontal del que nunca iba a salir vencedora. Empecé poco a poco a odiar todo lo que me rodeaba y descuidé a todos los que, por suerte para mí, habían decidido quedarse, porque sí, cuando mi sintomatología comenzó a impedirme seguir con ciertos aspectos de mi vida como hasta el momento, muchos otros, decidieron marcharse. Mi cama se convirtió en mi lugar preferido y las cuatro paredes de mi habitación constituyeron mi bunker.
Me despertaba triste y me acostaba llorando. Yo no era consciente de hasta qué punto la situación se estaba tornando insostenible, ya que simplemente me limitaba a sobrevivir. Lo más duro es que en ciertos momentos era consciente de que lo que me estaba ocurriendo no era normal, pero verlo en un momento de lucidez, no era suficiente motivo para estar mejor. Ahora lo pienso y me entra la risa porque estoy bien y porque he vuelto a ser esa Marta que tenía ganas de comerse el mundo. Pero siendo totalmente sincera, os reconozco que durante unos meses, el mundo fue quien me comió a mí.
Esos momentos fueron extremadamente delicados, pero mucha gente no era capaz de comprenderme, y creo firmemente, que ni siquiera lo intentaron. La gente solo veía a una chica que no era capaz de ser feliz, una chica que había dramatizado su situación, pero de verdad, no podéis imaginar lo equivocados que estaban. Por suerte yo tenía a mi madre, que hacía años había pasado por la misma situación, y os juro que el tener al lado a alguien que no solo te entiende, sino que respeta cada jodido momento en el que necesitas llorar, es maravilloso. Mi chico, mis hermanos, mi mejor amiga. Todos me dieron la libertad para estar mal, porque sabían que ese estado no iba a durar eternamente, sabían que no siempre estaría mal, pero que tampoco podía estar siempre bien.
A día de hoy he vuelto poco a poco a ser esa chica que sonríe y que trata de reírse de la vida. Pero no os equivoquéis, el hecho de que no tenga una depresión, no implica que no tenga días malos. No por haber estado en el fango eso va a implicar que no vuelva a él, aunque tengo claro que solo pasaré de visita. Porque sí, soy la chica que sonríe, pero también soy la chica que llora como una niña con un libro, con una película o con la maldita muerte de Lucía en Los serranos.
Sé que quizás a nadie le interese todo este sermón pero por favor, dejemos de frivolizar con aspectos tan importantes. No pretendamos mostrar una cara amable y sonriente al mundo simplemente por miedo a que nos juzguen, por miedo a que nos rechacen. Rompamos esa máscara que nos han impuesto y que nosotros mismos nos autoimponemos. Precisamente por esto os he contado mi experiencia. Lo que yo viví, y lo que en ocasiones aún vivo, como tú, como todos. Ojalá un día entendamos que es necesario estar mal alguna vez para poder disfrutar de todo lo que implica la maravilla de estar bien.
HE DECIDIDO QUEDARME
sábado, 12 de noviembre de 2016
¡Hola rebonicxs! Después de casi tres semanas desaparecida, sin publicar entradas y sin dejarme ver apenas por Twitter, creo que ha llegado la hora de regresar. Por vosotros, pero sobre todo por mí. Pero antes de volver a la normalidad, necesito hacer esto. Necesito expresarme y soltar todo lo que tengo dentro, porque volver como si no hubiese pasado nada, me parece totalmente injusto y sé que a la larga, me iba a pasar factura.
No tenía planeado subir ninguna entrada para “justificarme” principalmente porque considero que siempre he sido sincera y he dejado claro que para mí, este pequeño espacio literario, era un hobbies, no una obligación. Pero por desgracia ciertas personas y sus “valiosas” lecciones de vida, han logrado cabrearme bastante, llegando hasta el punto de que he estado casi dos semanas replanteándome si realmente me merecía la pena (y las alegrías) continuar con el blog. Triste, pero cierto.
Así que tras enfadarme y reflexionar, os vengo a decir que no. Qué no pienso cerrar MI pequeño espacio porque 3 o 4 personas se crean con el derecho de opinar gratuitamente. Porque yo no me comprometo a publicar dos veces por semana. Yo propongo subir entradas ciertos días, pero si no público no estoy faltando a mi palabra. Y si lo hago, lo siento pero es mi decisión y no creo que nadie tenga el derecho de juzgarme por ello como persona, quizá como blogger, pero como persona definitivamente NO.
Creo que es necesario que todos nos paremos un momento a pensar. Esto es un espacio personal. Yo no colaboro con ninguna editorial a pesar de tener seguidores como para poder al menos intentarlo, pero soy realista, y desde que pasé de los 300 me han ocurrido demasiadas cosas que me han hecho aplazarlo, porque eso SI sería un “trabajo” y yo era consciente de que no iba a querer leer y mucho menos sentarme a reseñar algo de manera justa. Si yo colaboro con algún autor o con una editorial, en cierto modo me comprometo a publicar en unos plazos. Pero cuando lo hago desinteresadamente, no señores. Así que creo que los únicos con derecho a opinar y a enfadarse podrían ser, en este caso, los dos autores que me hicieron llegar sus novelas y a los cuales he dejado colgados. Y ¿sabéis que? Ni siquiera ellos me han puesto una sola pega, todo lo contrario.
Así que sí, he tenido dudas y he querido dejar esta pequeña experiencia, pero no lo voy a hacer. No lo voy a hacer, porque a pesar de todo lo malo que pueda haberme aportado hasta este preciso momento, lo positivo, gana con creces. Me quedo por cada uno de los rebonicxs que decidieron quedarse por aquí, por cada rebonicx que malgasta unos minutos de su tiempo para leer mi opinión, y que encima, como si eso fuera poco, se quedan para comentar. Pero sobretodo, me quedo por esas personas incondicionales que me he encontrado sin ni siquiera ser consciente y que están siempre para animarme aun cuando apenas saben lo que me ha ocurrido. Así que a ellos, a todos, mil gracias por aparecer pero sobretodo, gracias por quedaros.
Y a los demás, ¡¡aire fresco!!
REFLEXIONES - ODIO Y FOBIA
viernes, 15 de julio de 2016
Jamás había publicado una entrada para desahogarme, pero levantarme esta mañana y ver como todos somos solidaridad, dolor, corazón y denuncia, me ha llevado irremediablemente a ello.
Antes de que nadie me malinterprete, denuncio y rechazo el atentado de Niza así como denuncié en su momento el atentado en París. Siento una repulsa absoluta hacia el hecho de vivir en una sociedad en la cual, ciertas personas se creen con poder suficiente para masacrar a otras en aras de una bandera ideología. Jamás podré justificar o alabar a alguien que decide quitar la vida a personas inocentes por decisión propia. Así que cuando esta mañana le leído lo ocurrido, he sentido una pena enorme, de verdad. He vuelto a pensar una vez más que el ser humano, cada vez lo es menos. Estamos perdiendo la poca cordura que nos quedaba y día a día vemos el resultado. Y no voy a entrar a analizar los grupos terroristas, o quien es el verdadero culpable, o la raíz que hizo que germinara toda esta guerra estúpida, porque me salen 5 entradas y pierdo 100 seguidores.
El problema es que cuando ocurre un atentado de este tipo, las redes se inundan de mensajes de apoyo y humanidad, lo cual sería genial, si no fuese tan hipócrita. Comparto el dolor de las familias y amigos de cada fallecido, pero yo no soy Francia. Y esto es lo que me causa una rabia visceral. Muchos demuestran su apoyo al país, como institución, en lugar de a las personas civiles, y eso es un grave error. Y es que ese gobierno al que pedís que acabe con el terrorismo, fue uno de los implicados en la propia creación de esos “entes terroristas”, y sí familia, financiaron sus armas (ehh que en Irak no se pegó un solo tiro, claro pegarle no, pero vendimos esas pistolas y fusiles), y alimentaron algo muy peligroso, por pura codicia.
Nos jactamos llenándonos la boca con un discurso humanista precioso en el que todos somos iguales y todos merecemos lo mismo para hacer del mundo un lugar maravilloso. Pero aunque nos empeñemos en decir que todo acto en el que se mate indiscriminadamente a personas inocentes, es deleznable, hasta en la muerte, hay ciudadanos de primera y de segunda, y claro, cuando son europeos, duele más. Cuando los atentados son en países árabes o musulmanes, miramos hacia otro lado, porque esa es su guerra, no la nuestra. Pero si atacan a uno de nuestros países hermanos, nos tocan a todos. Todos fuimos Paris y todos somos Niza. Pero nadie fue Jordania cuando hace unos días RUSIA bombardeó un campo de refugiados. Igual que nadie fue Idomeni cuando la policía evacuó a mujeres y niños con gases lacrimógenos. Nadie fue Estambul en el atentado perpetrado en el aeropuerto. Nadie fue Israel, Palestina, Yemen, Cisjordania.
Quizás el día en el que comprendamos que ninguna muerte tiene más valor que otra, y que todas deben denunciarse por igual, igual ese día las personas se unan realmente para frenar esta situación. Quizás el día que paremos los pies a estos gobiernos manipuladores sin escrúpulos, cambie la situación. Quizás llegue un día en el que unos cuantos dejen de usar la bandera religiosa para librar batallas sin sentido en las que las únicas víctimas sean personas inocentes. Quizás el día que se acabe el odio, la guerra, las muertes, el terrorismo, la xenofobia y la Islamofobia, quizás ese día logremos volver a vivir en paz.
"Mientras
la tierra continué viendo las ventajas o probabilidad de perder, toda
capacidad de funcionar será hereditaria. Ningún antibiótico puede salvarnos ahora.
Nosotros somos el virus del que tanto hablamos."
capacidad de funcionar será hereditaria. Ningún antibiótico puede salvarnos ahora.
Nosotros somos el virus del que tanto hablamos."


