
«Cuando Bree Prescott llega a Pelión, un pequeño pueblo en el condado de Maine, anhela contra toda esperanza que ese sea el lugar donde finalmente pueda encontrar la paz que busca con desesperación. El primer día en su nuevo entorno se tropieza con Archer Hale, un hombre silencioso que vive aislado por un dolor tan intenso como el de ella.
Bree y Archer empiezan a sentirse atraídos el uno por el otro. Un deseo irresistible que los empuja a acercarse sin remedio. Pero su historia encuentra barreras que pueden ser insalvables. Un hombre solitario, la mujer que lo ayuda a encontrar su voz y una pasión dulce que esconde historias pasadas de secretos por desvelar. Una historia de amor, destino y sufrimiento, pero, sobre todo, de su poder para transformarlo todo.»
Hace mucho que quería leer esta novela y por alguna razón extraña de mi disfuncional cerebro, lo tenía olvidado en la estantería, hasta que el otro día me reencontré con él y me decidí a conocer a Archer de una vez por todas. Ahora que por fin he acabado la novela, no puedo decir nada más que, me alegro mucho de haberme sumergido en este libro porque es pura ternura.
La historia comienza con la llegada de Bree a Pelión, un pueblo en el que estuvo de vacaciones hace años con sus padres, y al que decide escapar de nuevo para poner sus pensamientos en orden y encontrar la tranquilidad que necesita su vida en esos momentos. En su primer día en el pueblo se cruza con Archer, un misterioso chico que la dejará totalmente intrigada. Tanto es así que Bree le buscará continuamente, aun cuando éste parece reticente a comunicarse con ella, propiciando encuentros entre ambos para poder forjar una amistad que poco a poco irá evolucionando a la par que ambos protagonistas.
La novela está narrada por Bree, alternando capítulos sobre la infancia de Archer, contados por él. La trama parte de una base poco novedosa pero la forma que tiene la autora de estructurar la historia en torno a los protagonistas, la dulzura y la fragilidad con que la dota a lo largo de sus páginas, como profundiza en cada emoción y en cada sensación de los protagonistas, convierte el libro en algo más que una mera historia de amor entre dos personas. Y es que aunque el punto inicial puede llevar a equivocación en cuanto a que creas la idea preconcebida de que Archer va a ser el típico protagonista roto al que la chica que huye de todo va a reconstruir y viceversa, en poco tiempo te das cuenta, que la historia y los personajes van mucho más allá. Porque la autora profundiza en la parte más emocional de cada parte consiguiendo que conectes totalmente con una historia tierna y dulce.
La verdad es que todos los personajes me han gustado bastante y el entorno en el que se desarrollan también, pero sin duda el peso de la historia recae en Bree y Archer. Ella me ganó por su fuerza y valentía, pero a su vez por lo empática y natural que es, sobre todo a la hora de no tratar de manera diferente a Archer. De él solo puedo decir que me ha enamorado, pero de verdad, con suspiro incluido y lagrimilla en el final. Para mí sin duda es lo mejor de la novela, porque te gana en seguida y no te sueltas de él ni aun habiendo acabado. Y es que la frase final me pareció un cierre sublime con el que me acabé de enamorar.
La voz
de Archer es una historia de amor y superación preciosa, con un protagonista
masculino que te gana el corazón en cuanto empiezas a conocerle. Con una
narrativa fresca y ágil, cargada de sentimientos y emociones que te harán
vivirla y leerla en un suspiro.
