«Alex es una persona normal y corriente, ahogado por las deudas a quien surge la oportunidad de solucionar su problema. Para ello sólo tiene que robar una gran suma de dinero,
fingir su muerte y escapar a México. Lo que no imagina es que con ello pondrá tras a él a toda la policía de EE.UU y a Solomon Schwarz, un ex militar que va tras su rastro dejando un reguero de sangre a su paso y que no se detendrá hasta atraparlo.
Durante su huida, Alex conocerá a extraños personajes cuyas intenciones convertirán su viaje en una asfixiante carrera por la supervivencia.
Al mismo tiempo, a Moses y Becky Mitchell, policías, el robo les obligará a emprender una persecución que los llevará, como a Alex y Schwartz, a atravesar carreteras, poblados y pantanos y enfrentarse a las más diversas situaciones y a una larga lista de personajes con los que entrarán en contacto durante su aventura.»
¡Buen lunes pequeña familia! Espero que hayáis empezado la semana con las pilas bien cargaditas porque yo estoy con un chute de energía preocupante. Hoy no tenía pensado publicar esta reseña porque hasta anoche no acabé el libro y no acostumbro a hacer reseñas al día siguiente y menos a estas horas. El caso es que realmente me apetecía traeros cuanto antes mi opinión con respecto a la novela. Hace unas semanas Alonso Barán se puso en contacto conmigo para ofrecerme reseñar su libro y la verdad es que a pesar de que lo había visto por redes en alguna ocasión, nunca me había parado lo suficiente como para saber demasiado de la historia. El caso es que decidí leer algunas opiniones e inmediatamente tuve que decirle que sí. Os adelanto que no me arrepiento.
Nada más leer el título y la sinopsis me sentí tentada por la historia pero aún dudaba sobre si me iba a enganchar tanto como decía la gente. Pues bien, creo que en el tercer capítulo, como mucho, ya estaba metida de lleno en la historia. Desde el principio de la novela me encontré con una trama absorbente que te envuelve, haciendo que necesites seguir leyendo. La trama principal gira en torno a la huida de Alex y su persecución, pero a su vez el autor crea tramas paralelas que dotan a la novela de una mayor profundidad y a su vez otorga un mayor nivel de suspense. Algo que valoro de esta novela es que a pesar de tener varias tramas e incluir giros argumentales cada dos por tres, en ningún momento tuve la sensación de que la línea argumental se desdibujase. El autor no se anda por las ramas y no cae en el error de incluir aspectos inservibles. Todo lo que hay en la novela, es relevante para ella.
En mis años como lectora he leído muy pocos thrillers existencialistas, de hecho creo que este es el cuarto. Me daba un poco de miedo ese aspecto en concreto, porque mis anteriores experiencias no fueron del todo buenas. Si vuestro caso es el mismo, os recomiendo leer la novela con la mente abierta. Hasta el momento me había encontrado novelas en las que lo existencialista parecía estar metido con calzador, pero no ha sido así en esta ocasión. El autor nos va dejando pequeñas pinceladas para que reflexionemos sobre la vida, la religión, el poder del dinero, la insatisfacción laboral o la muerte, pero sin que estas ideas resulten aleatorias, estando bien integradas en la trama.
Hasta este momento no conocía la pluma de Alonso, pero reconozco que me ha convencido, y es que si algo hace que esta novela enganche es la narración. Una novela que a pesar de contar con 600 páginas, se hace corta gracias a una narración ágil y amena, y a un ritmo trepidante que no decae prácticamente en ningún momento. Lo que más valoro de este punto es que el autor es capaz de hacer que entiendas y sientas, en cierta forma, la incertidumbre que experimenta Alex. Soy muy fan de las novelas en las que el ritmo es una constante viva, pero que a su vez es lineal en cuanto al desarrollo de los hechos. Puede parecer contradictorio pero nada más lejos de la realidad. El autor incluye muchos giros y cambia el ritmo de la trama en función del momento en que se encuentra la historia, pero todo se concluye de forma paulatina, sin caer en el error de resolver la trama de forma precipitada, haciendo que esta pierda credibilidad.
En cuanto a los personajes, encontramos una gran variedad y complejidad ya que cada uno de ellos tiene una personalidad muy marcada y en cierta manera sus fuerzas y debilidades serán las que determinen sus actos. Ahora bien, si tendría que poner un pero a esta novela es sin duda en relación a los personajes. Soy una de esas lectoras que lo que más valoran es el poder empatizar con los personajes y sentir su historia. En mi caso no logré encariñarme ni empatizar con ninguno, si acaso con Alex en el plano existencialista, pero nada más. Para mí son personajes que simplemente te van llevando por la historia y a los que ves desenvolverse y adaptarse según la situación. Creo que si el autor hubiese logrado ese nexo de unión entre lector y personaje, su novela hubiese ganado aún más en cuanto a profundidad, pero como ya he dicho, es una preferencia totalmente personal.
El
arte de morir dos veces, es un thriller ameno y dinámico que está marcado
por un ritmo trepidante que te mantendrá enganchado a sus páginas. Aderezado
con tramas paralelas y giros inesperados, es una buena opción para aquellas
personas que aman el género y que sin lugar a dudas os recomiendo.
