« ¿Qué pasa con la reina del baile cuando termina el instituto?
April lo tenía todo: el chico de sus sueños, una beca para una prestigiosa universidad y un prometedor futuro en Nueva York.
Pero a veces la vida golpea y zarandea, y solo hicieron falta dos faros cegadores y un hombre desesperado para que le arrebataran su soñado final de cuento de hadas.»
¡Buenos días de Lunes bonicxs! Tras casi dos semanas por fin vuelvo por estos lares. Como os dije, estos 10 días han sido las fiestas de mi preciosa ciudad, Burgos, y como burgalesa de pura cepa que soy, era totalmente necesario dejar de lado el blog para centrarme en el caos que inunda mi vida esos días gracias a mis maravillosos “blusas”. Pero vamos a lo que nos interesa realmente. Hace un mes exacto leí esta novela y no tenía muy claro si publicar la reseña después de tanto tiempo, pero creo que es necesario porque esta novela es tantas cosas bonitas, que merecía una reseña para sí sola.
Esta es una de esas novelas en las que merece la pena adentrarse con los ojos cerrados. Sin expectativas. Y es que a lo largo de las más de 560 páginas que conforman la novela nos adentramos en una de esas historias capaces de hacerte sentir todo tipo de emociones. Y para poder sentirlo todo, es mejor no conocer nada de antemano. Esa fue mi experiencia. Comencé a leer la novela sin conocer nada más que la sinopsis, y os puedo asegurar que fue la decisión más sabia que pude tomar ya que me permitió reír, llorar, sufrir y sentir, como lo hacían los protagonistas.
La historia está dividida en tres partes, cada una centrada en una parte de la historia y narrada por un personaje. La primera es narrada por April, quien cuenta su historia con Sam entremezclándola con su presente, aunque realmente no nos la cuenta a nosotros, sino a alguien en especial. Alguien muy importante. La segunda parte se centra en Sebastián, contando su vida hasta llegar al presente y regresar a la vida de April. En la última parte se alterna la narración entre ambos, viendo como logran, poco a poco, afrontar la vida que les queda por vivir.
Tanto la trama como la estructura de la novela están sumamente cuidadas. A pesar de incluir varias tramas paralelas que convergen en el presente de los protagonistas, en ningún momento se desvía del hilo conductor, sino que nutre a la historia dotándola de una profundidad maravillosa. Relativo a la trama solo os puedo adelantar que esta novela es una oda a la superación y al amor sin exigencias. Es una novela que habla del dolor y de la pérdida a la que nos expone la vida, pero nos enseña que con el tiempo, es posible volver a sonreír. Volver a vivir.
Lejos de lo que pueda parecer, no es una historia de amor en la que chica guapa y exitosa se encuentra en medio de un triángulo amoroso entre el chico bueno y el chico malo. Si eso es lo que esperáis, no podéis estar más equivocados. April no es tan buena y tonta como cabría esperar. Y desde luego, la historia que se va a desarrollar entorno a los protagonistas masculinos, no podría estar más alejada de la realidad. Pero no seré yo quien os adelante nada, ya os he avisado.
Esta novela es sentimientos y emociones. Gracias a la impecable pluma de Alexandra, fui capaz de experimentar un cúmulo de emociones. Se nota que la autora ha cuidado y mimado cada palabra y situación. Con una narración pausada pero ligera, da a cada sentimiento una profundidad que hace que el lector sienta como lo hace el personaje. En mi caso lloré, reí y volví a llorar. Me sumergí de lleno en la historia de Sam, April y Sebastián, y pude comprender cada pequeña decisión, cada pequeño matiz.
Decir que los personajes están bien construidos sería quedarme corta. Todos muestran una clara personalidad desde el primer momento, pero lo realmente bueno es la evolución que se puede observar en todos conforme avanza la historia y la vida les va haciendo madurar. April es una protagonista femenina que siempre merecerá mis respetos por su valentía y fuerza. Por esa forma de vivir el dolor y por como a pesar de todo, logra salir de él. Sentí mucha ternura por ella y me hizo sentir su pena. Sam me enamoró por su dulzura y por su forma de ayudar a los demás de manera incondicional, sin exigir nada a cambio. Pero si alguien me ganó, ese fue Sebastián. Es un personaje que experimenta una evolución brutal, es capaz de sanarse a sí mismo sin necesidad de que alguien logre cambiarle. Aprende a amar la vida por si solo y eso es algo que me encantó. Los personajes secundarios son igualmente relevantes y están muy bien trabajados también, que quede claro. Solo diré que me quedo sin lugar a dudas con Sophie y Ethan, por su preciosa labor. Por ser capaces de dar una segunda oportunidad a aquellos que creen que han agotado todos sus cartuchos.
Tengo la sensación de que no estoy contando nada y a la vez demasiado. De que no se si estoy siendo capaz de transmitir lo muchísimo que me ha gustado esta novela, pero espero que así sea. Para acabar solo quiero hacer referencia al final. Precioso y perfecto. En especial a ese momento entre April y Claire (su hermana). Me encantó el mensaje que dan ambas hermanas sobre el amor más incondicional.
Hasta que el viento te devuelva la sonrisa, es una novela a la que deberíais dar una
oportunidad. Una historia de superación y amor que te hace sentir todo tipo de
emociones a lo largo de sus páginas. Preciosa e imprescindible para los amantes
del género como yo.





